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Condenado a un año y siete meses de prisión un falso dentista

 

El Juzgado de lo Penal número 1 de Ciudad Real ha condenado a un año y siete meses de prisión a J. M., titular de una clínica dental en Chillón por los delitos de intrusismo profesional y lesiones por imprudencia grave. La sentencia, a la que ha tenido acceso La Tribuna, detalla los hechos que tuvieron lugar en la mencionada clínica, donde el condenado, sin la titulación necesaria en odontología ni en higiene dental, realizó prácticas propias de un profesional de la salud dental, lo que causó lesiones a varios pacientes. Uno de ellos denunció que, tras recibir un tratamiento de un puente dental por parte del acusado, sufrió dolor intenso, infecciones y la pérdida de varias piezas dentales, requiriendo posterior atención médica de una odontóloga colegiada. El informe forense confirmó lesiones graves, incluyendo reabsorción radicular y pérdida irreversible de dientes.

 

Según los hechos probados en la sentencia, J. M. regentaba la clínica desde el año 2015. A pesar de contratar a profesionales cualificadas para ejercer la actividad de la clínica, él no estaba colegiado ni contaba con las credenciales necesarias, llegando a atender personalmente a varios pacientes realizando tareas que corresponden a odontólogos, tales como empastes, extracción de dientes y la colocación de coronas. El magistrado Jesús Miguel Moreno Ramírez consideró probado que J. M. cometió intrusismo agravado al realizar actos propios de odontología en un establecimiento abierto al público, en el que se anunciaba la prestación de los servicios propios de aquella profesión. La víctima y su letrado, Rodrigo García, manifestaron ayer su «plena satisfacción» no solo por el fallo en particular, «sino por la protección del derecho universal a que te trate un sanitario plenamente cualificado y habilitado para ello».

Hay que recordar que el ahora condenado, ante la juez instructora, en 2022, declaró que había mirado los protocolos de odontólogos y creía haber actuado bien, que sabía interpretar radiografías de dentistas, aunque no tiene formación como higienista para ello. El dueño de la clínica reiteró entonces que él no había causado las lesiones que presentaba el denunciante y que «las coronas se las debió poner un dentista».

El Ministerio Fiscal y las acusaciones particulares, representadas por el Colegio de Odontólogos regional y el propio afectado, solicitaron la condena del acusado, mientras que la defensa pidió la absolución o, en su defecto, una condena menor.

Además, el procesado, deberá pagar una indemnización de 2.500 euros por las lesiones y secuelas al paciente, 2.610 euros más por la cantidad abonada al acusado por los servicios que dieron lugar a las lesiones, y 3.398 euros a la odontóloga que le trató de las lesiones ocasionadas.

La Justicia le considera culpable de un delito de intrusismo profesional y de las lesiones que provocó a un paciente al que le realizó un tratamiento de un puente dental en Chillón